Huo Yuan Chia

Huo Yuan Chia
Ferran Tarragó

Sun Lu Tang

Sun Lu Tang
Ferran Tarragó

 

 

 

 

 

 


Sun Lu Tang.

Grandes Maestros del Boxeo Chino: Sun Lu Tang (La palma de acero).

Ferran Tarragó.

Sun Lu Tang es la más alta figura del boxeo chino. Superdotado para todas las artes de combate, autor de una hazaña prodigiosa: pulverizar un montón de ladrillos de un metro de altura con un solo golpe de la palma de su mano. He aquí su extraordinaria historia:

Maestro venerado bajo el reinado de los últimos emperadores de China, amigo de Sun Yat Sen y de Chang Kai Chek, el fue probablemente el último maestro de la China antigua.

Sun Lu Tang, desaparecido en 1933, se llevó a la tumba su secreto, un ataque fulminante de la palma de la mano, que le valió el sobrenombre de: “El maestro de las tres palmas”.

Sun Lu Tang nació en 1861 en Pao Ting, una gran aldea situada a varios cientos de kilómetros al sur de Pekín, en la provincia de Hopei, fue hijo único de una familia de comerciantes.

Los primeros años de su vida transcurrieron sin historia. Había cumplido los 10 años cuando un terrible incendio desbasta la ciudad. Sus padres encuentran la muerte al intentar salvar algunos objetos de su tienda en llamas. Se encuentra de la noche a la mañana en la calle, totalmente solo y sin ninguna ayuda, no tardando mucho en caer gravemente enfermo. A los 13 años, ya sin fuerzas para poder mendigar, decide poner fin a su vida, y reuniendo sus últimas fuerzas se cuelga de un árbol. Un transeúnte que providencialmente pasaba en ese momento lo ve y rápidamente corta la cuerda, por medio de percusiones sobre los puntos precisos reanima al joven moribundo.

El salvador cuyo nombre era Li Kuei Yuan, resulta ser un maestro en el arte del Hsing I Chuan, estilo flexible y muy renombrado, conoce igualmente los secretos de las plantas, así como numerosos remedios que le fueron transmitidos siguiendo la tradición de las escuelas chinas, por su maestro. Li Kuei Yuan decide acoger al joven.

Gracias a los cuidados que le prodiga Li Kuei Yuan que lo trata como a su propio hijo, Sun va mejorando, y como agradecimiento a su benefactor, hace el juramento de llegar a ser su mejor alumno, con el fin de poder representarle dignamente, y con el tiempo llegar a sucederle a la cabeza de la escuela.

Esta escuela por otra parte goza de muy buena reputación y es muy antigua, contando con más de un centenar de alumnos. El método enseñado por Li es complejo, puesto que el Hsing I Chuan se basa en la flexibilidad, los desplazamientos circulares, los ataques se efectúan en línea recta, las posturas sólidas pero variadas. Algunos maestros han comparado las técnicas de ésta escuela con una ola cilíndrica que se lleva en su torbellino lo que encuentra sin que sea posible remediarlo. El joven Sun trabaja de un modo brutal y recobra la salud.

Dos años más tarde, posee una técnica ya excepcional a tal punto que Li, suponiendo posee un don extraordinario, decide presentarle a su propio maestro, el fabuloso Ku Yu Cheung, conocido por sus contemporáneos como “La palma divina”, “El hombre del golpe de palma devastador”, o simplemente, “La palma”.


Ku Yu Cheung (1893-1952).

De hecho, Kuo, es un verdadero monumento viviente, una forma de héroe venerado y temido, y llegar a ser uno de sus alumnos es ya una consagración. Su técnica favorita, un ataque de palma imparable y de una potencia inusitada, es muy famosa. Esta técnica por otra parte, le valió tres años de prisión por haber matado a su adversario durante el transcurso de un encuentro deportivo a la edad de 25 años. Desde entonces, interpone siempre el dorso de su mano izquierda en el cuerpo del adversario antes de golpearle con la derecha, penetrando parte de la energía en su mano izquierda evitándole lesiones graves.

Solamente dos hombres han podido resistirle, su amigo Che I Chai, practicante de Hsing I Chuan, y el famoso Tung Hai Chuan maestro de Pa kwa Chang.

El combate entre los dos maestros fue hermético y parece ser que duró dos días, durante los cuales ninguno de los dos pudo conseguir un ataque decisivo, incluso la palma de Kuo era ineficaz, finalmente extenuados, decidieron concluir un pacto todavía en vigor en nuestros días, gracias al cual todos los practicantes de Hsing I Chuan podrían estudiar el Pa kwa Chuan y viceversa.

Kuo, muy exigente en cuanto a la excelente reputación de su escuela, solo aceptaba elementos de primera clase, de tal manera que su escuela no sobrepasó nunca los 30 alumnos. Sun Lu Tang causa sensación desde el primer día gracias a una demostración magistral. El mismo Ku Yu Cheung quedó estupefacto, y lo aceptó no solamente como alumno, sino como discípulo, posición privilegiada y compartida solamente por otros dos luchadores y que concedía el privilegio de vivir constantemente con el maestro.

Los dos hombres pasan largas noches ensayando sus técnicas, el maestro aconseja lo mejor que puede a su alumno, le resalta sus defectos, incluso a veces le corrige vivamente. Cuando lo juzga suficientemente experimentado en cuanto a práctica, le enseña todos sus secretos, incluido el de su extraordinario golpe de palma.


Ku Yu Cheung rompiendo 12 bloques con su legendaria Palma de Hierro.

Una noche el maestro Kuo le invita a ocupar su lugar en la mesa, lo que significa claramente que le reconoce como su igual, y que no tiene ya nada que enseñarle. Viniendo de Kuo esto es un cumplido extraordinario.
Es un hecho que el joven Sun en lo sucesivo no solamente le resiste durante los combates, sino que efectúa igualmente algunas técnicas que a veces desconciertan a Kuo.

Con la garantía de una carta de recomendación de Kuo, Sun marcha a Pekín a estudiar el Pa kwa Chuan bajo la dirección de Chen Ting Hua, amigo de Kuo y alumno directo de Tung Hai Chuan. Chen sin el saberlo, es apodado por sus alumnos como: “La invencible cobra Chen ”, es miope como un topo, pero dotado de una fuerza colosal.


Chen Ting Hua (1848-1900).

Se cuenta de él que durante la revolución de los Boxers en Pekín, en el año 1900, mató a 12 soldados alemanes con las manos desnudas en un solo combate. Una noche fue atacado por uno de sus alumnos cuando dormía apaciblemente, (por aquel entonces este hecho era una “broma” corriente para conocer los reflejos de sus superiores) Chen lo mata de un golpe con la “pica” de la mano (pico de grulla). Lo que hay que admitirlo, enfrió a los posibles practicantes de este “juego altamente educativo”.

El Pa kwa Chuan es una de las artes marciales chinas más herméticas y complejas, e intentar explicar sus técnicas sería de lo más delicado. Basado en un movimiento circular y de escasa amplitud, se revela como un estilo flexible pero dotado de ataques y defensas extraordinariamente engañosas y eficaces. Sun se convierte rápidamente en uno de los mejores alumnos, posteriormente pasa a ser el asistente del maestro. Al cabo de 4 años, Sun sobrepasa a su maestro, y al año siguiente, Chen, al igual que Kuo, reconoce que Sun ha alcanzado la maestría en su arte y que no tiene ya nada más que enseñarle.

A los 25 años, hecho único, Sun se encuentra entonces confirmado por los dos patriarcas del Hsing I Chuan y del Pa kwa Chuan como maestro en estas disciplinas.

Sun puede en lo sucesivo abrir una escuela, su caso no es nada corriente y su reputación está ya sólidamente establecida. Sin embargo, anhelando no tener quien lo iguale, prefiere estudiar el Tai Chi Chuan bajo la dirección de Hao Wei Chen, la más alta autoridad de ésta escuela en esa época, (creador del estilo Wu o Hao de Tai Chi Chuan).


Hao Wei Chen (1849-1920).

Increíblemente dotado, domina con facilidad las técnicas del “Boxeo Supremo” en 4 años, lo que muy pocos consiguen al término de una vida de duro trabajo.

En esa época, la primera forma de esta escuela, constaba de 436 movimientos. Para acceder a un nivel elevado, hay que conocer 6 Kuen (formas o taos). Sun Lu Tang es el primero que logró retener 12 (del Tai Chi Chuan original solo nos ha llegado una pequeñísima parte…..). No satisfecho aún con este resultado, emprende el estudio de los taos con armas: espada, sable, lanza y palo con la misma facilidad. Los especialistas de la época estaban alarmados delante una tal suma de conocimientos, pues se encontraron de la noche a la mañana, enfrentados a un genio, y por primera vez en la historia milenaria del boxeo chino, reconocen en Sun Lu Tang el maestro indiscutible de las tres principales escuelas del estilo interno y confirmado por los tres patriarcas de las mismas en esa época.

Sun Lu Tang combina los conceptos técnicos de los estilos Pa Kwa Chang, Hsing I Chuan y el estilo Hao de Tai Chi Chuan, creando su propio estilo de Tai Chi Chuan al que denomina estilo Sun.

Su hija Sun Jian Jun, describe el estilo Sun como los pasos del Pa Kwa Chang, la utilización de las piernas del Hsing I Chuan, y los movimientos de la cintura y la suavidad del Tai Chi Chuan.


Sun Jian Yun (1913-2003).

Las características del estilo Sun Tai Chi Chuan son: movimientos ágiles, se utilizan los puños y las manos abiertas, y un sistema insuperable y muy ágil de desplazamiento en avance y retroceso.

Resumiendo, el estilo Sun de Tai Chi Chuan posee tres grandes premisas: ser flexible y armonioso, ágil y cambiante, firme y feroz.

Sun vuelve entonces hacia su padre adoptivo, Li Kuei Yuan, el cual lo recibe con lágrimas en los ojos, y le pide autorización para abrir su propia escuela. El viejo maestro es sorprendido por tanta humildad, sabe muy bien que no le llega ni a la altura del zapato. Muy pronto esta escuela se transforma en un centro extraordinario, contando desde el primer año con más de 3000 alumnos. Los más grandes maestros envían a sus mejores discípulos para estudiar bajo la dirección de Sun, incluso ellos mismos algunas veces lo visitan. Jinete sin igual, arquero excepcional, aprovecha por ejemplo un viaje en tren en compañía del Vicepresidente de la República, entre Mukden y Pekín, para lanzar 100 flechas por la ventana y matar unos 60 pájaros, lo cual es increíble pero contado por el mismo Presidente en sus memorias.

Si a todo esto añadimos sus dotes de pintor y de espadachín, Sun se convierte en una especie de genio venerado a la vez por los personajes influyentes y por el pueblo, lo que en aquellos tiempos es un hecho relevante.

UNA NATURALEZA PACÍFICA.

Pero el arte del boxeo es su principal preocupación y empieza cinco obras, una sobre el Hsing I Chuan, la segunda sobre el Pa kwa Chang, la tercera sobre el Tai Chi Chuan, la cuarta sobre el arte del sable, y la última, la más interesante, concierne las técnicas y los principios de los maestros más grandes y el secreto del golpe de la palma que le fue transmitido por Ku Yu Cheung.

Los 4 primeros libros se utilizan aún actualmente y son fuente autorizada en la materia.

Preferirá quemar el quinto libro el día de su muerte, con el fin de llevarse sus secretos a la tumba. A los 70 años es nombrado Presidente de la Asociación Nacional de las Artes del Puño Chino y Presidente de la Asociación de Boxeo de Kiangsu, las cuales ostentan un nivel extraordinario y una moralidad sin tacha. En ésta época se propuso crear un aparato para medir la potencia de sus músculos.

El anciano declara que no hace falta ninguna fuerza para combatir y que únicamente cuenta la energía interna.

Para probar sus palabras ruega a un enorme boxeador asistente al acto, le coja el dedo índice con su mano y trate de doblarlo. El boxeador suda abundantemente durante más de 10 minutos sin conseguir ningún resultado, mientras Sun sigue desenvolviendo su teoría, con la faz serena, luego con un gesto de la muñeca envía al coloso al suelo.

Su técnica era incomparable, sus conocimientos inmensos y en cuanto a su potencia real era, según se dice, fuera de toda proporción con lo que se había visto hasta el momento. Aunque de naturaleza pacífica y modesta, poco amante de las demostraciones intempestivas o de los duelos, demostraba a veces a sus alumnos la extensión de ésta potencia. Pulverizaba por ejemplo una pila de ladrillos de un metro de altura, (todo ello sin que exista hueco alguno entre ellas) de una sola palmada.

Jamás utilizó su técnica favorita en un combate, pero le gustaba terminarlos con un ataque poco común: una serie de golpes de la palma en los cuales no ponía ninguna energía, pero de una rapidez inverosímil y que proyectaban al suelo al adversario totalmente aturdido por tal alud de golpes.

EL MAESTRO DE LAS TRES PALMAS

Un día un luchador juró que era imposible a un hombre que no tuviera más de dos manos llegar a un resultado semejante. Además siendo el maestro experto en los tres estilos de boxeo interno principales, le fue impuesto el apodo de “Maestro de las tres palmas”, aunque muy modesto no le gustaba que le nombraran así. Un día cuando contaba 60 años, y estaba comiendo con algunos amigos en Pao Ting, dos luchadores de una escuela vecina que lo habían reconocido y muy poco cuidadosos de su reputación, le provocaron para probarle. Sun no les prestó la menor atención y siguió comiendo como si no pasara nada.

Como vieran que no les hacía el menor caso, furiosos le atacaron simultáneamente con una patada y un puñetazo. Sin tomarse la molestia de dejar sus palillos ni de levantarse, con un solo y mismo movimiento de su mano libre, rompió la pierna y el brazo de los dos provocadores y los mandó rodar por encima de las mesas. Luego se levantó y los agarró arrastrándolos a la fuerza a casa de su maestro para pedirle una explicación en cuanto a los actos de sus alumnos. Este, habiendo reconocido a Sun, salió huyendo y no volvió jamás a la región. Los testigos de esta escena afirman que Sun no puso ninguna fuerza en su técnica, y que afortunadamente para los dos atacantes, no empleó su poderosa técnica del “golpe con la palma”.

Sun Lu Tang, muere en 1933 a los 74 años, y juzgando que ninguno de sus alumnos es digno de sucederle, se lleva a la tumba el secreto de su golpe de palma.


Tumba de Sun Lu Tang.

Sus funerales en Pekín fueron grandiosos. La mayoría de los más grandes maestros de boxeo chino de la época acudieron acompañados de sus alumnos para rendir un último homenaje al genio del Arte del Puño.

Fue uno de los escasos boxeadores de tan alto rango que fue admitido por todos como el más fuerte, y a pesar de todo no suscitó celos, debido a su modestia sin igual y a su agudo sentido de las relaciones humanas.

Uno de sus alumnos fue el maestro taoísta Gia Fu Feng, uno de los introductores del Tai Chi Chuan, Pa kwa Chang y Hsing I Chuan en España.


Gia Fu Feng (1919-1985).