Tai Chi Chuan
Definición
Ferran Tarragó
Tai Chi Chuan
Historia
Ferran Tarragó
Tai Chi Chuan
Filosofía
Ferran Tarragó
Tai Chi Wudang
Juan Carlos Serrato
En el mundo moderno en el cuál vivimos, los ruidos, las tensiones y las prisas son causa de una angustia que se hace permanente en nosotros, provocando a su vez el paulatino deterioramiento de nuestro sistema nervioso, provocándonos un estrés. La realización de un trabajo rutinario hace que nos automaticemos y seamos especialistas en la ejecución de unas determinadas labores y que sin embargo seamos torpes en todo aquello que se aparta de nuestro quehacer diario, y ya no hablemos de los alimentos desnaturalizados que ingerimos. Si bien es cierto que hoy en día se pueden tratar y curar enfermedades consideradas antaño como incurables, también es cierto que hay más enfermos que nunca, especialmente con depresiones producidas por las múltiples tensiones del trabajo.
Por todo ello el ser humano necesita algo que dentro del medio desnaturalizado en que se desarrolla su vida y contra el cual no puede luchar, le permita superar estas circunstancias, recuperando su tranquilidad e integridad, consecuencia de un perfecto equilibrio físico, mental y emocional.
Como solución podemos recurrir al Tai Chi Chuan, un método de relajación que por el corto tiempo que requiere su realización , entre 5 y 30 minutos diarios (dependiendo de la escuela que se trabaje) y su dinamismo, se ajusta perfectamente a la psicología del hombre occidental moderno, pues nosotros al igual que los chinos somos demasiado inquietos, no podemos permanecer mucho tiempo en posiciones estáticas como los Hindúes. Por este motivo en la actualidad el Tai Chi Chuan se ha extendido con una gran rapidez y goza de una gran popularidad en Occidente.
Garantía absoluta de su efectividad lo son las generaciones que en China lo han practicado durante siglos.
El Tai Chi Chuan no tiene una definición concreta, aunque a veces se le denomina como Yoga Chino. Sin embargo dicha técnica la podríamos definir como una sucesión de movimientos lentos y suaves, regidos por la mente y coordinados por la respiración, sin alternancias circulatorias ni nerviosas cuyo objetivo principal es conseguir una buena salud y larga vida, a un nivel más avanzado una autodefensa.
El Tai Chi Chuan se le puede denominar también “movimiento cósmico”.
El Cósmos, 2007. Instituto de Astrofísica de Andalucía.
A principios del siglo XX el Tai Chi o para ser más correctos Tai Chi Chuan, evolucionó hacia una faceta terapéutica, consecuentemente le fue eliminado el término Chuan (que significa puño) al no tener ya razón de ser su aspecto pugilístico ante la aparición de las armas de fuego.
Fue el maestro Yang Cheng Fu, miembro de la familia Yang, quien realizó un viaje por toda China para difundir el Tai Chi en sus aspectos humanísticos y terapéuticos. En el presente siglo y a merced de los resultados comprobados, de los beneficios que aporta a la salud y al observar lo positivo de su práctica para aumentar los índices de productividad, en la época en que China era gobernada por Mao Tse Tung, se impuso su aprendizaje y práctica como obligatoria, formando parte del plan de Salud Pública. Las imágenes de gentes practicando por la mañana en parques y jardines dieron la vuelta al mundo y constituyen la estampa característica de ese periodo maoísta.
En el año 1956 y a raíz de un congreso realizado en Pekín, con la finalidad de hacer el aprendizaje del Tai Chi más accesible a todas las personas, se crea la llamada “Escuela Continental”, que consta solamente de 24 movimientos. En 1962 y coincidiendo con la aparición del movimiento Hippie en California, se introduce el Tai Chi en Estados Unidos y desde ahí pasará al resto de Occidente. El Tai Chi rápidamente se extendió hacia Sudamérica y luego hacia Europa. En 1976 se introdujo en España la forma Continental de Tai Chi, siendo el introductor de la misma el maestro taoísta Gia Fu Feng, que a su vez fue alumno de uno de los más grandes maestros del boxeo chino: Sun Lu Tang.
En la actualidad, el Tai Chi Chuan, está muy extendido por todo el mundo, son numerosos los maestros ya sean de estilos tradicionales o modernos que se desplazan desde China a nuestro país a impartir cursos. También tiene un gran arraigo los desplazamientos en grupo de estudiantes y profesores hacia China con el objetivo de aprender de los grandes maestros en su propio país de origen, además de disfrutar haciendo turismo. Todo ello es muy enriquecedor para todo el mundo, pues aparte de aprender, también cuando coincide, se puede participar en competiciones de Tai Chi Chuan realizadas en China, así como tener la posibilidad de examinarse de grado en éste país.
Dice el filósofo taoísta Lao Tzú: “Cuando
no se está
en el Tao, los caballos de guerra están en los arrabales,
mas cuando se está
en el
Tao los caballos de guerra sirven para el arado”. Así pues,
el Tai Chi, que
es en su base y origen una técnica guerrera o arte marcial,
es utilizado por los taoístas para cultivar el espíritu y “conquistar
la inmortalidad”.
Según los taoístas, en el momento de nacer y romper el llanto,
el principio vital que se situaba en el ombligo se divide en dos:
una parte se dirige al corazón, la otra en cambio descenderá hacia
la base del tronco hasta desaparecer y es cuando el ser humano morirá.
Ambos principios no se podrán volver a reunir e integrarse de nuevo,
alcanzando así una verdadera unión mística, sino es a
base de un auténtico trabajo de “alquimia interior”. Este
trabajo, que comprende varias y complicadas fases, lo vamos a resumir
diciendo que en principio, y siempre según los taoístas, consiste
en aprender a generar una energía por debajo del ombligo a través
de unos ejercicios respiratorios. La segunda fase consiste en aprender
la utilización de ésta energía y manipularla, conduciéndola
desde la base del tronco por la espalda hasta la cabeza y de ahí pasarla
de nuevo al ombligo recorriendo el denominado “anillo mayor” o “anillo
de la luz”. Una tercera etapa, ya muy superior, consistiría en
suprimir el principio mental a través de hacer incidir la intención
sobre el acto, llegando a completar el Tai Chi o unión mística
del hombre con el cosmos.